jueves, 30 de julio de 2009

¡Don Gato es mexicano!

De los tan mentados William Hanna y Joseph Barbera, tan dados a repetirse a sí mismos, rescato pocas series, entre ellas Los Picapiedra, Scooby Doo y Don Gato. Ah... Don Gato, me encantaba cuando niño y me encanta hoy en día. No hace muchos años mi novia me regaló la serie completa, ¡y cómo la he disfrutado! Recientemente la estuvimos viendo de nuevo.


¡Qué ingenio! ¡Qué personajes! ¡Qué música! Sátira social, alejada de los chistes del pastelazo que dominaban el humor en esa época. Diálogos brillantes. Situaciones hilarantes. Y un doblaje excepcional de la época en la que el mexicano era el mejor del mundo, mucho antes de que chilanguizaran el doblaje para gusto de los palurdos.


Don Gato (Top Cat) se convirtió un éxito en México. Durante muchos años, después de su transmisión original, aquí se estuvo retransmitiendo una y otra vez, para deleite de todos sus fans. Don Gato es una de las pocas series que puedo disfrutar tanto con mis padres como con mi pequeño hijo. Y sin embargo, a pesar de su éxito en México, Don Gato fue un fracaso en EUA, donde sólo se produjo una temporada de 30 episodios. ¿Por qué? La razón es obvia: Don Gato es mexicano.


Sí, observando la serie, uno se puede dar cuenta de porqué no fue del gusto de los estadounidenses y sí se ganó el corazón de los mexicanos. Es que Don Gato es como un mexicano. Veamos:




Don Gato es pobre, es más, vive en un basurero. Pero no está allí el problema: Don Gato es un pillo, un delincuente, un estafador, apostador y ladronzuelo. ¿Cómo no se va a identificar con él un mexicano? Difícilmente un gringo se va identificar con un pícaro como Don Gato, pero un mexicano, con una larga tradición hispánica de la picardía, sí que sentirá esa conexión.


Lo que es más, Don Gato puede ser un delincuente, pero no es un criminal. Podría hurtar comida de una pizzería y ropa de un tendedero, pero nunca asaltaría un banco a mano armada y mucho menos asesinaría a alguien. El mexicano entiende eso. A diferencia de la férrea moral protestante de los anglosajones, la moral de los mexicanos es más laxa. Para un mexicano una pequeña "tranza" es algo a lo que todos recurrimos tarde o temprano, pero eso no significa que vayamos a cometer un asesinato. Tengo la sospecha de que para la estricta moral del protestante el robo es algo tan inimaginable como el homicidio (por eso los magnates corporativos de los Yunaites hacen ambas cosas...).


Pero más importante aun, Don Gato rechaza el trabajo. "Nunca van a ganar dinero sólo trabajando" dijo una vez. Don Gato siempre está buscando formas extravangantes de ganar dinero fácil. ¡Pero el trabajo es parte fundamental de la ética protestante anglosajona! Sin embargo, los mexicanos heredamos de nuestros abuelitos españoles el desprecio por el trabajo y el amor por la picardía (en el sentido lazarillodetormesiano de la palabra).


También está la constante ridiculización de la autoridad. Don Gato, el pillo, el pobretón, el delincuente, es mucho más astuto que el torpe oficial Matute, de quien siempre se burla y al que siempre termina humillando. ¿Iba a soportar un ciudadano de los EUA en la década de los 60 semejante escarnio de la utoridad? No. Pero un mexicano sí, pues ha vivido siempre bajo los abusos de autoridades corruptas e incompetentes y un poco de venganza lo hace sentir bien. Sí, es cierto que desde entonces han aparecido personajes como el Jefe Górgori, pero eso fue casi 30 años después.


Ah, claro, me dirán que en la cultura popular gringa hay héroes que son delincuentes y que ridiculizan a la autoridad, que roban y matan, y aún así son admirados por el pueblo norteamericano. Ahí están Jesse James, Bonnie y Clyde, John Dillinger... y muchos bandidos ficticios que hacen estafas millonarias y robos fantásticos. Pero hay que tener algo en cuenta: todos estos héroes siguen el ideal del ser individualista, que triunfa pasando por encima de los demás y obtiene fama y riqueza. Son, aunque del lado equivocado de la ley, el ideal del héroe en la sociedad capitalista. Y lo más importante: son triunfadores, winners.


Don Gato no. Don Gato, a pesar de su ingenio, es un fracasado, un loser. Logra sobrevivir y evitar que lo atrapen, pero nunca sale de la pobreza y al final, todos sus planes para hacerse millonario fracasan miserablemente. El gringo (por lo menos el gringo de esa época) no puede identificarse con un loser. Pero el mexicano sí, porque sabe lo difícil que es la vida, porque vive en un sistema cuyas características sociales, políticas y económicas, hacen casi imposible la movilidad social si no es mediante la trampa.


Don Gato es un delincuente, pero cuida de los suyos, con esa leal camaradería que los mexicanos consideramos tan valiosa. Don Gato baila mambo, es coqueto y mujeriego, juega a las cartas y al billar... Es un pillo y está orgulloso de ser quien es. ¿Cómo no iba a ser mexicano?





Y ahora unas palabras sobre el tan exaltado ingenio mexicano. Es cierto, los mexicanos somos ingeniosos, pero el nuestro es un ingenio aplicable a lo pequeño y a lo inmediato. Es ingenio, pero no visión. El ingenio mexicano nos permite crear artefactos a partir de objetos ordinarios para facilitar la vida, pero no hay visión que nos lleve a patentar nuestro invento ni a producirlo en masa. El ingenio mexicano permite encontrar trucos para burlar la ley y contrabandear falluca de las formas más increíbles, pero no hay visión que nos lleve a crear una industria. El ingenio del mexicano es el del mapache, el del zorro, el del gato de callejón. Es el ingenio de Don Gato.


Y ya, para terminar, los dejo con mi frase favorita de toda la serie. Don Gato monta todo un espectáculo para hacer creer a la mamá de Benito que él es alcalde Nueva York. Por ello, todos los de la pandilla se disfrazan de funcionarios. Y Don Gato les dice:


-Y ustedes dos, pórtense como gente decente.

-Por fin, ¿como gente decente o como políticos?


Este post está dedicado a los que doblaban la voz de Don Gato y de su pandilla:


Julio Lucena (Don Gato)
Víctor Alcocer (Matute)
Jorge Arvizu (Benito y Cucho)
Santiago Gil (Espanto)
Armando Martínez (Demóstenes)
Carlos Becerril (Panza)





NOTA: El hecho de que en los últimos años (2011 y 2015) se haya estrenado no una sino dos películas sobre Don Gato, de manufactura totalmente mexicana, sólo reafirma lo que he dicho en esta entrada.

miércoles, 29 de julio de 2009

Las diecinueve tragedias

Creo que los grandes libros de la humanidad son aquéllos en los que puede encontrarse verdadera sabiduría. Eurípides (480-406 AC), el último (y para muchos, el mayor) de los trágicos griegos, nos dejó una obra fundamental: sus diecinueve tragedias, cargadas de la sabiduría de un verdadero filósofo y poeta.


Acusado de misoginia por su eterno sátiro Aristófanes, Eurípides en realidad creó a los personajes femeninos más ricos del teatro griego: Medea, Hécuba, Andrómaca, Electra... Espíritu sensible, se rebeló contra muchos de las coveniencias de su tiempo, y demostró la repugnancia que le causaba la barbarie que en su época era vista como cosa de todos los días. Incluso se atrevió, en boca de sus personajes, a elevar sus reclamos contra la injusticia de los dioses.


El destino, la venganza, la locura, la libertad y el deber son algunos de sus temas recurrentes. Verdadero artista, Eurípides osa ignorar las versiones originales de los mitos en los que se basan sus obras y los interpreta a su propio gusto. Meda, Orestes y Electra aparecen como verdaderos psicópatas. El poeta hace descripciones de brutalidad tales que serían la envidia de muchos autores de horror.


Pero para que vean ustedes la sabiduría del poeta, les dejo con los siguientes fragmentos. Vean sus reflexiones sobre sociedad, ciencia, religión y política. A mis amigos escépticos recomiendo leer lo que dice sobre los adivinos:



“De cuantos seres tienen alma y pensamiento somos las mujeres los más desdichados. Primero hay que gastar grandes caudales por lograr marido. Ya lo tenemos. Hay que hacer de él un déspota de nuestro cuerpo. De los males quizá el más duro. Y el punto más difícil: ¿será bueno o malo? No se concede a las mujeres repudiar al esposo, ni desatar el vínculo nupcial.”

“Dicen que nosotras pasamos la vida seguras en el hogar, sin pena, sin peligro… y ellos, van a la guerra, combaten con la muerte a la vista. ¡Mal piensan! ¡Tres veces en el frente de batalla, y no parir un hijo!”

“¡Cuán conveniente es que el varón que nació sensato haga que no resulten sus hijos demasiado sabios! Saber mucho les consigue fama de haraganes y se concilian el odio de sus conciudadanos. Si das a los tortuosos ciencias nuevas, resultas un inútil y no un sabio. Y si hay quien te considere superior en saber a los que pasan por sabihondos, te verán en la ciudad como un ser ofensivo. ¡Esa mi suerte fue! Lista soy y sé algo. Entonces, para unos odiosa soy: inactiva, sin fruto; para otros, perjudicial y mala. ¡Y no sé lo que debía saber!”

Medea


“Para mí es amable la juventud. A cambio de la juventud, no quisiera yo ni la opulencia de un asiático imperio, ni una mansión en que se acumula el oro. ¡Bello es ser joven en dichosa riqueza; bello es ser joven en la miseria misma!”

La locura de Heraclés


“Porque hay tres clases de hombres en una ciudad: Primero, los ricos, inútiles y siempre ansiando con ardor aumentar sus caudales; segundo, los pobres, que aún de lo necesario para la vida están faltos. Fácil presa de las malas doctrinas. Peligrosos, porque crían odio en sus almas y seducidos por otros, se abalanzan contra los que tienen bienes. De estas tres clases es la media la que salva a las ciudades. Guarda el recto orden y salva a la comunidad.”

Suplicantes


“Ah, dioses, si llegara un día –no llegará: sólo hago una suposición- en que hubierais de rendir cuenta a los hombres por vuestros amores ilegales, tú Poseidón y tú Zeus que riges el cielo, ¡para pagar la multa por tales injusticias tendríais que dejar vacíos vuestros templos! Buscáis sólo placeres sin tener discreción acerca de sus consecuencias. Ya no habrá que llamar malos a los hombres, si imitan, no lo que parece bueno a los dioses, sino lo que ellos le enseñan a practicar.”

Ión


“¡Nada me vino de los dioses, si no fue tormentos! A Troya odiaron más que a ciudad alguna. Vanas eran las hecatombes que se les ofrecían. Y hay que reconocer, con todo, que si los dioses no hubieran hundido en el polvo nuestra ciudad, seríamos unos infelices sin fama ni nombre y nunca, como somos, objeto de cantos de las Musas y de los hombres, los de hoy y los del futuro.”

Las Troyanas


“¡Los hombres sanguinarios de esta tierra inventaron tal falsa doctrina, ellos son amantes de matar a los hombres, y a la diosa lo atribuyen! ¡Ningún dios admito que sea cruel y llegue a tal maldad!”

Ifigenia en Tauris


“¡Ay, ser un buen hombre no tiene marca fija, y el desconcierto rige la humana progenie! ¡Cuántas veces he visto a un hombre que engendró un noble padre, pero él se muestra como una criatura vil! Y vi, también, nacidos de padres sin valor ni estimación, hijos que llegan a mostrar su nobleza. Mil veces vi prudencia y sabiduría muy grande en un miserable y pobre cuerpo. ¿Para juzgar a un hombre qué base escogería uno? ¿La riqueza? ¡Es un pésimo juez! ¿La pobreza? Tampoco. Es falaz y fuente de necesidad que induce al hombre al mal. ¿Las armas son un criterio? ¿Qué, basta ver a alguno con su lanza para afirmar que es valiente? ¡En confusión tan grande, es preferible dejar a la ventura y a lo imprevisto el juicio!”

Electra


“¡Ah, pero esos videntes del destino, qué falaces son y un tesoro de engaños! ¡Nada de cierto dicen los presagios del fuego, nada los cantos que las aves agoreras lanzan! ¡Simple será quien piense que pueden las aves dar luces acerca del destino a los mortales! Quede la adivinación fuera, como una ficción para engañar al hombre, para ensombrecer la vida. La llama del altar nada ayuda al inactivo: bienes mejores son la decisión y la ciencia: la profecía es vanidad.”

Helena


“¡Cuánto mejor es venerar la igualdad! Ella une y estrecha amigos, ciudades con ciudades, aliados con aliados. Tener los mismos fueros es base de ser fuerte en el cimiento. Para los hombres nada hay más provechoso que ella. Cuando hay cada uno con diversos privilegios, se engendran guerras y es un llamamiento a la enemistad.”

Las fenicias


“La muchedumbre es algo espantoso, si son malvados los que la mueven. Pero, si toma buena determinación, son tremendas sus resoluciones.”

“Adquiere amigos: la sangre no es bastante. Un hombre que congenia con nosotros, que por su pensamiento se hace uno, debe venir de fuera. Un amigo vale más que mil consanguíneos.”

Orestes

martes, 28 de julio de 2009

Luces de Bohemia

¿Saben quién me da hueva? Bueno, un chingo de gente, pero ahora estoy pensando en los pseudo bohemios contemporáneos, a veces también llamados hípsters, aunque no todos los unos son otros ni viceversa (¿captan?). Entiéndase bohemio al que se gusta la bohemia, no esa región de Europa Central, sino ese ambiente cultural que se caracteriza por una combinación de juerga, música, arte, poesía, alcohol y sexo.


Los bohemios empezaron en Francia a finales del siglo XIX y son, de alguna forma, los bisabuelos de los beatnics y los tatarabuelos de los hippies. Muy buena vibra venía del ambiente bohemio, pues sus miembros creían en la libertad en todas sus formas: en la política, en el arte, en el amor. Creían en la belleza y en el disfrute de la vida y rechazaban las rígidas normas moralinas y las expresiones anodinas de la cultura burguesa. Para bohemios, bohemios, Henri de Tulouse-Lautrec.




No, no son ellos los que me dan hueva. Ellos me caen bien. Los que me dan hueva son los pseudo bohemios tercermundistas de pueblo, de ésos que abundan tanto por acá en el ambiente intelectual de Mérida. Me dan hueva los pseudointelectuales pseudopoetas pseudobohemios, porque al pretender alardear de una visión muy amplia del mundo, en realidad revelan su pedestre actitud ante la vida. Me da hueva porque esos tipos sólo se la pasan hablando de dos cosas: alcohol (a veces extendiéndose a otras drogas) y mujeres.


No me malinterpreten. A mí me gustan mucho las mujeres y el vino (el buen amar y el buen beber). Hablar de alcohol y de mujeres son lugares que necesariamente serán visitados en cualquier conversación entre hombres a la que se le dé el tiempo suficiente. Mi problema con los bohemios de pueblo de los que hablo es que nada más parlotean sobre alcohol y mujeres.


Siempre están haciendo chistesitos "Ay, qué borracho soy" o "Ay, cómo me gustan las putas", como si tuvieran miedo de que alguien dude que son bohemios. No es que sea a veces, es que eso es todo lo que sale de sus bocas, y me da muuuucha hueva. Y el problema no es que se limiten a hablar de eso, sino que escriben de eso. Su literatura se reduce a anécdotas (muy poco originales) de borrachos, prostitutas y borrachos que se enamoran de prostitutas.


Y si escribieran de ello en sus blogs personales no habría pedo, pero lo peor es que utilizan espacios como diarios y revistas, en los que deberían colaborar con pensamientos útiles, sólo para parlotear sobre anécdotas intrascendentes sobre lo mucho que beben, sobre lo borrachos que siempre están, y sobre las nenas que se "ligan" (que, conociéndolos, ha de ser cada pinche erinia...), sobre los puteros que visitan todas las semanas, sobre las meseras de las cantinas, sobre lo borrachos o drogos que eran Poe, Baudelaire o Bukowski (como si el compartir los vicios con ellos los hiciera ipso facto igual de chingones) sobre que si admiran a Mauricio Garcés (ah, pero son gente "culta", no lo olviden). Repito, nada de eso está mal: el problema es que su mundillo se limita a eso. Y es que en vez de contribuir a la comunidad intelectual local con nuevas y útiles ideas, se limitan a reafirmar todo el tiempo su identidad como bohemios. "Soy tan borracho que..." "Me gustan tanto las putas que..." Y se ríen orgullosos de eso, pero colado entre dos o tres referencias forzadas a música, arte o literatura, para que veamos que lo que dicen lo dicen desde su posición ultra culta y por eso su decadencia es mejor que la decadencia de los demás. ¡Qué pinche hueva!


¿Conocen al tipo de ñor gordo, sin cuello, con el celular siempre pegado, que usa barba de candado y pelo corto, con camisa de botones, que sólo habla de la chamba y de los 'bisne' y de cuánto dinero va a ganar y de lo que va a comprar con ello? A mí me dan hueva. ¿Conocen a esos yunkies que nada más hablan de lo mucho que se drogan y de los viajes que se dan, y de que el otro día estuvieron "tan viajados que..."? A mí me dan mucha hueva. Bueno, los pseudobohemios tercermundistas de pueblo son exactamente iguales, sólo que su monomanía va dirigida hacia el alcohol y la putería. Qué hueva, la neta, qué hueva.

lunes, 27 de julio de 2009

La Iglesia y el PRI

Hace una semana salió la siguiente nota:


El obispo auxiliar de la diócesis de Guadalajara, José Trinidad González Rodríguez, advirtió que, según un estudio que dicha jurisdicción religiosa efectuó a escala nacional, es “urgente” separar la imagen del Partido Acción Nacional (PAN) de la Iglesia católica. De acuerdo con el análisis, el factor político aleja a muchas personas, porque “creen que la Iglesia apoya al blanquiazul en la capital jaliciense y en muchas entidades”.



La Iglesia Católica de México... ya saben, ésa que exomulgó a Hidalgo y a Morelos porque Diosito quería que México fuera de España; ésa que se la hizo de pedo a Benito Juárez y recibió con los brazos abiertos al Emperador Maximiliano; ésa que oficio una misa en honor de la usurpación de Victoriano Huerta; ésa que mandó a un montón de gente a morir en la Guerra Cristera para que los curas siguieran teniendo privilegios; ésa que se negó a abrir las puertas de la iglesia de Tlatelolco cuando los muchachos estaban siendo balaceados... ¿Esa iglesia? ¿Se acuerdan? Bueno...


La Iglesia Católica de México, después de casi 10 años de ser aliada incondicional del PAN, ahora que ve que el barco se está hundiendo, escapa cual montón de ratas que no quieren morir ahogadas. Ahora empieza a decir que ya hay que separarse del PAN. ¿Por qué? Pues porque ya saben que el PRI va con mucha fuerza para el 2012. Y es que la Iglesia, a pesar de lo que pudiera parecer, tiene en más estima el poder que la mochez. La mochez hace que simpatice con el PAN; pero su deseo morboso y desmedido de poder hace que quiera estar al servicio del PRI.


Como revela la siguiente entrevista con Carmen Aristegui, la estrategia PRI-Iglesia es la siguiente:


1) Yo PRI, te apoyaré en la pendejada que necesites. ¿Necesitas que en las constituciones de los estados gobernados por nuestra gente se incluya una prohibición del aborto? La tienes, que total a nosotros nos vale madres. ¿Necesitas que se eleve a nivel constitucional la concepción de la familia como tú te la imaginas? Aquí tienes.


2) Yo, Iglesia, prometo apoyarte en todo y darle la espalda al PAN, que de todos modos ya está jodido. Haremos un buen equipo.


Así que prepárense para el regreso de la mancuerna PRI-Iglesia. Televisa, la otra gran puta de babilonia nacional, ya le dio la espalda al PAN y le ofreció las nalgas al PRI. Todo pinta para que se dé un bonito regreso a las épocas más gloriosas de nuestra historia.








viernes, 24 de julio de 2009

Familias animadas: Conclusión

En verano del año 2008 escribí los siguientes párrafos:

"Desde 1960, de forma casi ininterrumpida, la animación norteamericana ha plasmado a la familia típica de los Estados Unidos, de forma satírica las más de las veces, en ocasiones de forma cándida y en otras de plano irreverente. Ya sea tratando de rescatar los valores familiares, o burlándose de ellos, los animadores norteamericanos nos han entregado toda una gama de personajes, algunos de ellos entrañables, otros olvidables y algunos injustamente olvidados.

Estas series de TV sirven como testimonio de los valores sociales de una época, ya sea elogiándolos o denostándolos. En ellas se puede apreciar una larga evolución en la forma de concebir la familia ideal/disfuncional."

Después de un largo camino, queda muy poco qué decir. Lo mejor es que cada quien lea los artículos de esta larga serie y se forme sus propias conclusiones:


Al recorrer estos textos me he dado cuenta de que tienen muchos dedazos, faltas de ortografía y errores de redacción, así que les tuve que dar una segunda manita de gato. También se puede apreciar la evolución de la familia. Los padres van desde Pedro Picapiedra hasta Homero Simpson, desde Harry Boyle hasta Héctor Reyes, desde los padres de Dexter a los de Stan Marsh. Las madres partieron de Vilma Picapiedra y culminaron con Lois Griffin. Los perros recorrieron el camino de Dino hasta Bryan, o incluso Roger.

Cada serie le debe mucho a las anteriores, por sentar antecedentes en los cuales basarse o crear moldes para romper. La visión de la familia norteamericana ha pasado de ser cándida e idealizada, a ser satírica e irreverente. Ha pasado por la representación realista y ha tocado la farsa. Ha conocido la idealización y la distopía. En fin, ha sido un viaje muy largo, pero constante.

¿Qué le depara el futuro a las familias animadas? La sociedad cambia y estos cambios se verán reflejados en las series de animación. Probablemente sigamos viendo Los Simpson en el año 2020. Quizá nuevos modelos de familia aparezcan. Otros han aparecido y no los he mencionado aquí, como Los Oblongs. Faltaría una serie de TV mexicana sobre las familias, pero la TV nacional es siempre de evasión y nunca de crítica (¿se imaginan que en Televisa se burlen del culto guadalupano?). Por eso a las viejitas no les gustan Los Simpson.

Y bueno, antes de que empiece a divagar, me despido dando las gracias a todos y diciendo, ¡que sigan viendo mucha tele!

jueves, 23 de julio de 2009

La Élite de lo Raro



Viéndolo en restrospectiva, mis gustos y aficiones de la adolescencia eran de lo más mainstream, y sin embargo, bastaron para que en secundaria y prepa se me considerara un freak, y para que fuera galardonado con el premio Master Freak de mi generación de universidad (fue medio por default, pero lo gané).


Volviendo a secundaria y prepa, en ese entonces reinaba la Élite de lo Normal. Los que fueran más "normales" eran los más populares. No digo los que fueran más simplones, los que nada hacían, sino los que hacía las cosas normales, pero con más énfasis. Es decir, mamarse es lo normal, el que lo hacía más era popluar; ir a tal antro es lo normal, el que lo hacía más era popular; tener cierto sentido del humor pendejo es lo normal, el que más lo demostraba era popular. En fin, la élite de lo normal en secundaria y prepa se basaba en seguir una serie de estereotipos predecibles y repetitivos hasta el cansancio.


Como se imaginarán, esta élite era de lo más despreciable, sobre todo para un "raro" como yo (que, repito, ni tan raro era), y, con mi gran amigo Jorge Quijano, nos burlamos de estos tipejos en nuestro cómic La Gente Bonita (es arcaico como la madre).


Por esos tiempos era un pseudo darketo, o más bien dark-geek, según un diccionario de frikis (también era medio nazi, pero ésa es otra historia). Pero bueno, uno crece, conoce un poco más de la vida y en fin, las cosas cambian. ¿Casarme con una sólo género de música / cine / literatura? ¡Qué desperdicio! Es perderse de mucha riqueza cultural. ¿Invertir tiempo, esfuerzo y dinero en hacerme de una imagen que saque de onda a la gente? ¡Qué hueva! Mejor visto mi mente.


Por eso al fin me dieron hueva los darketos, punketos y demás so-called "tribus urbanas". Además, eso de "subculturas", es una bobada, porque no son más que un conjunto de aficiones e intereses, excentricidades, si se quiere, pero hasta ahí. Tipos y tipas con poca imaginación que se compran un paquete con un instructivo que les dice cómo pensar, qué les debe gustar, qué actitud tener ante la vida, etcétera. Como las élites de lo normal en secundaria y prepa, en estos grupúsculos es élite quien haga lo "normal" para el estereotipo, pero con más énfasis.





Terminé de decepcionarme de ellos cuando empezaron a golpear emos (a los que les tengo cierta simpatía). Que alguien que ha sido víctima de los prejuicios y la intolerancia se vuelva prejuicioso e intolerante, me pareció una incongruencia grotesca. Verdaderos freaks son los que no se circunscriben a ninguno de estos universos tan limitados, sino que buscan toda la riqueza de la excentricidad, saliendo de los patrones impuestos por la sociedad mainstream, o por los miles de grupúsculos que se dicen estar contra ella, pero que repiten sus esquemas.


De mi época de darketo me quedé con un brazalete y un collarín con púas, una gabardina de cuero bien shabadaba, un par de botas con punta de metal, una gárgola, una colección de muñecos de asesinos de películas de horror y una calavera nazi llamada Fritz (además de algunos recuerdos bastante chuscos). Pero luego entré a la universidad y conocí a las otras Élites de lo Raro.


Es en la universidad donde florecen los jipiosos, bohemios, pseudointelectuales, revolucionarios de café y, mi grupo favorito, los "alternativos". La dinámica es la misma, es élite quien hace lo mismo que hace el grupo, lo "normal" para el estereotipo, pero con más énfasis.


Así como entre los "populares" de prepa y secundaria es élite el que asiste a tal evento (XV años, etc), el que se deja ver en tal lugar (disco de moda), el que conoce a tal persona (prominente socialité), entre los pseudointelectuales es élite el que asiste a tal presentación de libro, el que se deja ver en los conciertos de la sinfónica y el que conoce a tal o cual escritor. Y como en cualquier otra sociedad, la de los pseudointelectuales, que debería ser más sabia y justa, triunfa quien sabe "colocarse".




Emparentados con los pseudointelectuales, y a veces confundidos con ellos, están los alternativos. Ya saben, son aquéllos que, sin ser de una "tribu urbana" definida, se sumergen en busca de las cosas más raras y "underground" que puedan encontrar. Ellos son los que ven el cine más raro, oyen la música más rara, leen los libros más raros, etcétera. El problema no es registrar entre los cajones de la cultura en busca de tesoros, pues hay muchos que quedan enterrados bajo la basura del mainstream y la brillantez del canon. Mi problema con estos tipos es que realmente se creen superiores a los que no consumen tanta rareza como ellos, y de hecho he notado una especie de competencia entre ellos para ver quién sale con la ocurrencia más extraña. [Nota: Cuando escribí esta entrada no se usaba el término hipster, que ahora se aplicaría a este tipo de personas]




Desdeñar una peli de Hitchcock, un cuento de Borges, un disco de los Beatles, porque "no es lo suficientemente raro", porque son autores "muy comerciales", es una reverenda estupidez. Pues señores, la máxima de los alternativos, "El canon da hueva, todo lo raro es chido", es un dogma. En lo personal, en cuanto a consumo cultura, a mí no me importa si es canon, mainstream, comercial, prestigioso, alternativo, marginal, ni ninguna de estas etiquetas. Me importa que sea bueno.


Esto no quiere decir que entre tanto poser que domina en las "tribus urbanas", entre los alternativos, los intelectuales, y aún entre los populares de la prepa, no haya personas inteligentes y sinceras que son así porque de verdad así son y no porque andan buscando en qué casilla acomodarse. A esas personas las respeto mucho. Por mi parte, supongo que mis rarezas, o falta de ellas, me impedirán siempre formar parte de cualquier élite.

miércoles, 22 de julio de 2009

Recordando a mis alumnos



A veces me acuerdo de ciertas cosas que dijeron mis alumnos que... ¡ay! Me hacen perder la fe en futuras generaciones. Recuérdese que son alumnos de prepa de una escuela particular. Hoy recuerdo las siguientes puntadas:



ALUMNO: ¿Maestro, qué tan grande es la Luna? ¿Como el salón?
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ALUMNA: Oiga, maestro, ¿y se puede aterrizar en las estrellas?

EGO: ¿En las estrellas?

AL : Sí, ¿se puede?

EGO: ¿Pero cómo se va poder? ¿No sabes que las estrellas son inmensas bolas de gas ardiendo, como el sol? ¿No sabes que el sol es una estrella?

AL: ¿¿¿EN SERIO???
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EGO: Pues sí, chicos, en la Ciudad de México viven como 20 millones de personas...

ALUMNA: ¡¿En ese huevo?!

EGO: ¿? ¡La Ciudad de México es una de las más grandes del mundo!

ALUMNA: ¿De verdad?

ALUMNO 2: Sí, es como Valladolid, que también está grande.
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EGO: "Lee y conducirás; no leas y serás conducido"

ALUMNO: Ah, pos yo prefiero que me conduzcan, ¡qué hueva!
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EGO: Les advierto algo sobre el presente curso de literatura: ¡van a leer!

ALUMNO: Ay, maestro, ¿y eso de qué me va a servir para mi profesión?
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ALUMNO: ¿Y para qué quiero estudiar filosofía? Yo nada más leo la Biblia y ya sé qué debo pensar.
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EL MISMO ALUMNO: ¡Odio a los judíos porque mataron a Jesús!


lunes, 20 de julio de 2009

¡En la luna!





Quiero empezar esta entrada con un texto de Jorge Luis Borges, que sirvió de prólogo a una edición de las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury:
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En el segundo siglo de nuestra era, Luciano de Samosata compuso una Historia verídica, que encierra, entre otras maravillas, una descripción de los selenitas, que (según el verídico historiador) hilan y cardan los metales y el vidrio, se quitan y se ponen los ojos, beben zumo de aire o aire exprimido.

A principios del siglo XVI, Ludovico Ariosto imaginó que un paladín descubre en la Luna todo lo que se pierde en la Tierra, las lágrimas y suspiros de los amantes, el tiempo malgastado en el juego, los proyectos inútiles y los no saciados anhelos. En el siglo XVII, Kepler redactó un Somnium Astronomicum, que finge ser la transcripción de un libro leído en un sueño, cuyas páginas prolijamente revelan la conformación y los hábitos de las serpientes de la Luna, que durante los ardores del día se guarecen en profundas cavernas y salen al atardecer.

Entre el primero y el segundo de estos viajes imaginarios hay mil trescientos años y entre el segundo, y el tercero, unos cien; los dos primeros son, sin embargo, invenciones irresponsables y libres y el tercero está como entorpecido por un afán de verosimilitud. La razón es rara. Para Luciano y para Ariosto, un viaje a la Luna era símbolo o arquetipo de lo imposible, como los cisnes de plumaje negro para el latino; para Kepler, ya era una posibilidad, como para nosotros.

¿No publicó por aquellos años John Wilkins, inventor de una lengua universal, su Descubrimiento de un Mundo en la Luna, discurso tendiente a demostrar que puede haber otro Mundo habitable en aquel Planeta, con un apéndice titulado Discurso sobre la posibilidad de una travesía? En las Noches áticas de Aulo Gelio se lee que Arquitas el pitagórico fabricó una paloma de madera que andaba por el aire; Wilkins predice que un de mecanismo análogo o parecido nos llevará, algún día, a la Luna.


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Agrego yo que también Cyrano de Bergerac escribió Viaje a la Luna en 1657 y que las Improbables aventuras del Barón Munchhausen (siglo XVIII) incluyen dos viajes a la luna. Edgar Allan Poe imaginó un viaje en globo a la Luna en Las aventuras de Hans Pfaal (1835). Ese mismo año, el periódico neoyorkino The Sun, publicó una serie de artículos reportando que los astrónomos por fin habían desarrollado telescopios capaces de ver con gran claridad y precisión la superficie de la Luna. En ella, se decía, habitaban toda clase de criaturas extrañas, y la especie dominante eran unos hombres murciélago. No se supo que todo se trataba de una alegre invención sino hasta semanas después de la publicación del último artículo y el diario nunca se retractó.

Ilustración que acompañaba los reportajes de que llegó a ser conocido como The Great Moon Hoax. Pueden leer los artículos originales aquí.

Por supuesto, Julio Verne convirtió todos estos sueños en una posibilidad científica con De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna. (1865 y 1870) HG Wells, heredero espiritual de Verne, nos dio finalmente Los primeros hombres en la Luna (1901). Desde entonces, la literatura ha visitado la luna en múltiples ocasiones, desde aventuras pulp como La Doncella de la Luna (1922) de Edgar Rice Burroughs hasta el clásico de la ciencia ficción La luna es una cruel amante (1966) de Robert A Heinlen, llena de reflexiones filosóficas y políticas

Ilustraciones de John Burroughs y Frank Frazetta sobre la obra de Edgar Rice Burroughs "La Doncella de la Luna"




Y luego llegó el cine. Un mago en todo el sentido de la palabra, George Méliès, tomó las obras de Wells y Verne e hizo su genial Viaje a la Luna. Chequen:




Después vino Fritz Lang con La mujer en la Luna (1929). La década de los 50 vio una pequeña obra maestra, Destination Moon (1950). Luego llegó Los primeros hombres en la Luna, adaptación de la novela de Wells con efectos especiales de Ray Harryhousen (1964). Por supuesto, destaca la obra maestra, 2001: Odisea del Espacio de Stanley Kubrick, en 1968,justo el año anterior a la llegada del Apolo 11. Todas estas obras exploraron la luna, unas bajo la lupa de la fantasía y otras con pretensión de ciencia, aunque ni estas últimas pudieron escaparse del sesgo fantástico. Y qué bueno que así fue.

En un día como hoy, 20 de Julio, en el año 1969 de nuestra era, Neil Armstrong, astronauta estadounidense, se convirtió en el primer ser humano en pisar la Luna. Hoy se cumplen 40 años de esta hazaña histórica, pero ¿qué ha significado?





A 40 años de este hecho, ningún otro país ha llegado a la Luna. La última misión tripulada que llegó a nuestro satélite fue en 1972. ¡En 1972! ¿Qué pasó con que los viajes espaciales serían cosa de todos los días? ¿Qué pasó con la llegada a Marte que cada día posponen más? Hay quien dice que nada bueno ha venido de los viajes espaciales. Pero yo soy muy romántico, y aún me atrevo a soñar con un día en que hombres y mujeres comunes tengan la posibilidad de salir del planeta en que nacieron. Permítanme soñar con estrellas silenciosas y arenas plateadas.


Si quieren leer un texto más historiográfico que éste, vayan al Blog de Ahuramazda. También es muy recomendable esta entrada de Pereque. Para los conspiranoicos que creen que la NASA haría un fraude tan obvio que cualquiera lo podría descubrir analizando unas fotos, deben checar esta entrada. Y ahora, para despedirme, los dejo con mi ficción lunar favorita, que data de 1948:

Honest Scrap



Fui amablemente galardonado con el premio Honest Scrap, que más que un premio, es como una trampa para que aceptes la meme y abras tu corazón en público. Pero sí es un honor, pues significa que a alguien le interesa lo que tengo que decir. ¡Muchas gracias, Kentucky Freud! Bueno, empecemos con esto:



  1. Confieso que sobre muchas de las cosas de las que me declaro fiel seguidor era un completo ignorante hace no muchos años. Ahora tampoco sé mucho, pero ahí voy.

  2. Confieso que temo que mis neurosis le hagan daño a mi hijito. :(

  3. Confieso que en alguna época creí mucho en ovnis, crítptidos, fantasmas, duendes y otras cosas por el estilo. Ahora no creo en nada de eso, obviamente, pero me alegra haber explorado ese mundillo, porque creo que alimentó mi imaginación.

  4. Confieso que jugué Pokémon ¿y qué?

  5. Confieso que fui un adolescente darketo y depresivo que saludaba a todo el mundo con "Saludos desde el infierno" y mi actitud en las fiestas era pararme en una esquina, cruzar los brazos y mirar a todos con odio, ¡pero que fui demasiado maricón como para hacerme un tatuaje!

  6. Confieso que en cuanto a literatura me importa leer más lo que me interesa y me gusta que lo que debo "tener leído". Aplíquese igual a música y cine.

  7. Confieso que a pesar de mi actitud alivianada, puedo ser un iracundo peligroso.

  8. Confieso haber sido un mal estudiante en secundaria y prepa.

  9. Confieso que a veces me paso de mamón.

  10. Confieso que soy muy lúdico. Me gusta jugar, siempre jugar. De todo.

Y.. FIN... Ah sí, quiero mandar este premio a Ventura y a Peón, me deben sendos memes.

viernes, 17 de julio de 2009

Diapositivas del mal


Mientras tanto, en el Salón del Kapitalismo...


LUTHOR: ¡Orden! ¡Orden! La sesión de la malvda Legión de los Kapitalistas va a empezar. Lo primero en la orden del día es una presentación de diapositivas... ¡del mal! Brainiac se hará cargo de la presentación.


BRAINIAC: Gracias, Luthor. Como ustedes saben, hay crisis económica a nivel mundial...


SINIESTRO: ¡Sí! ¡Gracias a las perniciosas acciones de nuestra organización!


TODOS: (aplauden y vitorean) ¡Sí, sí!


BRAINIAC: Pero debemos proteger a nuestros queridos ricachones. Los ricachones malvados se ven en peligro con esta crisis y esta presentación, que haré circular por internet, les dará consejos sobre cómo sobrellevar la crisis. ¡Luces por favor!


(inicia la presentación)



TODOS: ¡Bravo! ¡Brillante!

jueves, 16 de julio de 2009

El Espíritu

Vi esta peli ya hace más de un mes, pero no me había animado a hablar de ella, principalmente porque no hay mucho qué decir. Es en realidad, una peli bastante ñoña y simplona. Enlisto sus defectos:




  • Frank Miller ya es una parodia de sí mismo. Todos sus personajes tienen monólogos internos que suenan exactamente igual.


  • La fotografía tipo Sin City no va con el humor chabacano a la Looney Tunes de la película. The Spirit era un cómic bastante colorido y vivaracho; le habría venido mejor una fotografía tipo Dick Tracy, con colores primarios muy saturados. Además, no impresiona, ya no es cool, porque todo lo vimos en Sin City.


  • El humor chabacano, no sé, se pasa de chabacano. Venga, mi sentido del humor es bastante simplón, pero ni a mí me hizo gracia.


  • La peli no le es el fiel al cómic, en el cual Denny Colt era un mortal común y corriente. En la peli le dan superpoderes. Y El Pulpo, maestro del disfraz, es interpretado por un sobreactuado Sammuel L Jackson.

Ni las nalgas de Eva Mendez salvan esta película

Y... ya, por lo demás está más o menos entretenida, pero sólo la recomiendo a fans del cómic y a gente que quiera hacer historia del cine de superhéroes de principios del siglo XXI, o algo así.

martes, 14 de julio de 2009

La Búsqueda Onírica de la Desconocida Kadath


"Cuando el mundo se sumió en la vejez, y la maravilla rehuyó la mente de los hombres; cuando ciudades grises se elevaron hacia cielos velados por el humo de torres altas, temibles y feas, a cuya sombra nadie podía soñar con el sol ni las praderas floridas de la primavera; cuando el conocimiento despojó a la tierra de su manto de belleza, y los poetas no cantaron sino a distorsionados fantasmas, vistos a través de ojos cansados e introspectivos; cuando tales cosas tuvieron lugar y los anhelos infantiles se hubieron esfumado para siempre, hubo un hombre que empleó su vida en la búsqueda de los espacios hacia los que habían huido los sueños del mundo".






La obra del autor norteamericano Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) puede dividirse en cuatro etapas:

  1. Los relatos macabros: cuentos de terror inconexos entre sí y en los que aún se ve muy clara la influencia de Poe y otros escritores góticos.
  2. La primera fase de los Mitos de Cthulhu: en la que Lovecraft crea una compleja y coherente mitología, en la cual dioses oscuros, criaturas extradimensionales, saberes arcanos y civilizaciones perdidas son los protagonistas.
  3. La segunda fase de los Mitos de Cthulhu: en la que reinterpreta su propia mitología desde un paradigma de ciencia-ficción: los "dioses oscuros" son extraterrestres antiquísimos y poderosos.
  4. Los relatos oníricos: de los que trataré a continuación.


Así nació Cthulhu



La originalidad de Lovecraft, que hace que se le considere el maestro del terror, se debe sobre todo a sus rasgos únicos: la imaginación y sensibilidad de este autor son poco usuales y si hubiese aplicado estas virtudes a la literatura realista o a la filosofía, el buen Eich Pi no se encontraría tan relegado del canon literario occidental como lo está por haber cometido el pecado de dedicarse a la literatura fantástica. Lovecraft va más allá de los vampiros y fantasmas que pululaban en la literatura de horror de la época. Él observa las esquinas oscuras del tiempo y el espacio y atisba el entramado de la realidad misma. Y lo que ve es algo abominable.

Lovecraft nació en Providence, Rhode Island, en el seno de una familia aristócrata venida a menos. La enfermedad mental corría por las venas de su familia y su padre enloqueció y fue recluido en un manicomio cuando el pequeño Howard tenía apenas tres años de edad. Lovecraft fue criado por su madre, una mujer dura y dominante que, como había deseado que su vástago fuese niña, lo vistió como tal hasta que él cumplió los seis años. Además, la señora Lovecraft mantenía a su hijo apartado de todo contacto con gente externa. Así, sus únicos amigos en la primera infancia fueron sus excéntricas tías y su abuelo, quienes le inculcaron un absurdo sentido de orgullo por su ascendencia aristocrática.

Howard fue un niño débil y constantemente enfermo, que además sufría de espantosas pesadillas y terrores nocturnos que duraron hasta la muerte del autor. También fue un niño prodigio; recitaba poemas de memoria a la edad de tres años y componía los propios desde los seis. Como adulto, conoció penurias económicas, pues su trabajo creativo nunca fue valorado durante su vida. Fue amigo de otros prominentes autores de literatura fantástica, entre ellos Robert E Howard y Clark Ashton Smith. Murió entre terribles dolores ocasionados por un cáncer de colon, que el autor nunca quiso tratarse debido a su extraño sentido del pudor y del orgullo.

Lovecraft, crecido entre dolor, locura y pesadillas, se burla de todas las esperanzas humanas. Critica con dureza los ideales de la Ilustración, del Romanticismo y del humanismo cristiano. "El humor", nos dice "es un hombre que silba para darse coraje mientras transita a través de una carretera oscura"[1]. Esa carretera oscura es la vida, y el silbido son todas esas cosas grotescas y risibles con las que tratamos de llenarnos de valor mientras atravesamos la existencia. Lovecraft entiende esto y por eso es un maestro del horror: porque él vio el lado oscuro de la vida. Pensamos ridículamente en un Dios bondadoso, como un hombre barbado, sabio y benévolo, pero Lovecraft nos revela que Dios es un gigante monstruoso con cabeza de pulpo... que te quiere comer.


Lovecraft se asomó más allá de la realidad visible

Lovecraft era un escéptico estricto. Tenía amplios conocimientos científicos y no creía en ningún dios. La religión le parecía grotesca y ridícula, con sus rituales, sacrificios y su pretensión de solemnidad. La rechazaba no sólo por su falsedad sino por razones estéticas. Por lo mismo rechaza el ocultismo y el esoterismo, a los que considera carentes de imaginación.

“Le fueron mostradas la pequeñez y vanidad de oropel de los pequeños dioses de la Tierra, con sus insignificantes y humanos intereses y conexiones; sus odios, rabias, amores y vanidades, su avidez de rezos y sacrificios, y sus demandas de fe contraria a la razón y la naturaleza.”[1]

Los horrores de Lovecraft no son, pues, una simple invocación a lo sobrenatural, sino alegorías de los aspectos más terribles de la existencia, que él conoce muy bien. Sus personajes (cuando sobreviven) quedan traumatizados y, conscientes de los horrores del mundo, no pueden entender que la gente a su alrededor, ignorantes de la abominación acechante, pueda sobrellevar una vida  repleta de espantos.

Cuando Lovecraft utiliza sus socorridos adjetivos, "indescriptible", "inenarrable", "innombrable", "inefable", no se trata sólo de un recurso para evocar ciertas emociones en su lector; yo creo que Lovecraft concibió cosas que no podía explicar con palabras. Pues sí, ha habido genios que pudieron pensar más allá de las limitaciones del lenguaje.


Pero el genio de Lovecraft va aún más lejos. Su sabiduría es producto de la observación, no con los sentidos, sino con la mente, de la realidad, no simplemente de una "realidad social", a la que normalmente se circunscribe este concepto en la literatura, sino más allá, a una realidad cósmica, metafísica. Entonces, Lovecraft deja atrás la primera y la segunda etapa de sus mitos de Cthulhu (esta última, considero, bastante mediocre) y va más allá, hacia los relatos oníricos.

“Todo en la vida no es más que un grupo de imágenes del cerebro, no hay diferencia entre las provenientes de cosas reales y las nacidas de sueños interiores, y no existe motivo para dar preeminencia a unas sobre otras”.[2]

Los relatos oníricos tienen su centro en el ciclo de Randolph Carter, personaje que es un reflejo del autor. Carter, al igual que Lovecraft, creció en la misteriosa Nueva Inglaterra, para después desarrollarse como autor de “ficción extraña”. Randolph Carter comparte las ideas de su creador y le sirve a éste para expresarlas y pregonarlas. La historia de los viajes de Carter a través de los diferentes planos de la existencia pueden ser interpretadas como alegorías del mismo proceso de aprendizaje de Lovecraft, empezando por el espanto y pasando por la maravilla hasta que llega a la comprensión de la realidad.

 Carter aparece en cuatro relatos: Lo innombrable (1923), La declaración de Randolph Carter (1926)[3], La Llave de Plata (1926) y A través de las puertas de la Llave de Plata (1933). Pero la obra más importante de las que tienen como protagonista a Carter es la novela corta La búsqueda onírica de la Desconocida Kadath (1927).

En sus relatos oníricos, y sobre todo en el ciclo de Randolph Carter, Lovecraft supera los conceptos imperantes en sus relatos anteriores: del bien y del mal, del orden y el caos y nos hace conscientes de la pequeñez y mezquindad de tales conceptos en la inmensidad del cosmos. Lovecraft, no más horrorizado, se maravilla ante la grandiosidad de lo que existe y puede existir y nos revela que nuestra realidad, la que percibimos, la que somos capaces de comprender, no es más que una nimiedad y que nuestros temores no son más que pesadillas infantiles. Todo esto llegó a ver Lovecraft antes de morir a los 47 años. ¿A qué conclusiones habría llegado de vivir un poco más?



La búsqueda onírica de la Desconocida Kadath es la culminación de los relatos oníricos y, quizá, de toda la ficción de Lovecraft. El protagonista, Randolph Carter, se aparta de la grosera realidad cotidiana para entrar en la realidad onírica, en la que otras leyes y conceptos imperan. Hay una "Tierra Onírica", más o menos material, pero el Cosmos Onírico es mucho mayor, poblado por criaturas y entidades incomprensibles. Carter está en busca de la ciudad de sus sueños:

"Toda dorada y magnífica, resplandecía en el crepúsculo, con sus murallas, templos, columnatas y puentes curvos de mármol veteado, fuentes con jarrones de plata y surtidores con los colores del arcoíris en amplias plazas y perfumados jardines, anchas calles corriendo entre delicados árboles y jarrones cargados de flores, y estatuas de marfil dispuestas en hileras resplandecientes; mientras, por la empinada ladera norte, ascendían hileras de tejados rojos y viejas buhardillas picudas cerniéndose sobre pequeñas callejas de adoquines entre los que crecía la hiedra. Era una fiebre de dioses, una fanfarria de trompetas sobrenaturales y un resonar se címbalos inmortales. El misterio pendía sobre ella como una nube sobre una montaña fabulosa nunca hollada..."

Y para encontrar esto que soñó (¿hay algo más propio y nuestro que los sueños?), Carter viajará por múltiples ciudades y puertos, (cada uno diferente y especial), surcará los mares, atravesará el inframundo y bosques encantados y se enfrentará a los mismos dioses y a su mensajero, el Caos Reptante, Nyarlathotep, para al final descubrir que... Bueno, léanla ustedes mismos.

Como se ve, en esta odisea onírica ya no está el Lovecraft espantado hasta casi perder la razón. Hay un Lovecraft maravillado con las infinitas posibilidades de la mente, con un asombro casi infantil, pues sabe bien el autor que no somos más que niños ante la Realidad, con mayúsculas. Y por ello, Kadath es una especie de cuento de hadas macabro. ¿Sería posible que Lovecraft, al final de su vida, a pesar de sus traumas infantiles, sus pesadillas perennes, su terror al mar y sus atroces dolores causados por el cáncer, dejó de lado el horror y encontró la maravilla? La búsqueda onírica de la Desconocida Kadath parece sugerirnos que sí, y deja un asomo de esperanza entre todas las abominaciones que el escritor de Providence nos había heredado. Pero para contemplar esa maravilla, primero debemos enfrentarnos, como él, a lo innombrable, lo indescriptible, lo inenarrable, lo inefable, el horror absoluto que proviene de los primeros atisbos de la Realidad definitiva. Después de la pesadilla, vendrá el sueño.

Posdata: A continuación se presenta una lista de otros relatos pertenecientes al ciclo onírico, pero en los que no figura Randolph Carter. Todos ellos tienen en común una prosa pausada y exquisita, magníficas descripciones que atiborran los sentidos, y la insistencia sobre la validez del sueño por encima de la realidad vigil:

“Cuando somos niños oímos y soñamos, albergamos ideas a medio cuajar, y cuando al hacernos hombres intentamos recordar, nos vemos estorbados y convertidos en seres prosaicos por el veneno de la vida.”



            Estos relatos se ubican en la Tierra Onírica y en ellos aparecen personajes, lugares y sucesos mencionados en Kadath, por lo que se lectura se recomienda a quienes quieran comprender cabalmente la novela. Estos relatos, junto con los de Carter, constituyen una maravillosa cosmogonía de la Tierra Onírica.



  • La nave blanca (1919)
  • La maldición que cayó sobre Sarnath (1920)
  • Los gatos de Ulthar (1920)
  • Polaris (1920)
  • Celephaïs (1922)
  • Azathoth (1922)
  • Los otros dioses (1933)
  • La búsqueda de Iranon (1935)




[1] De A través de las puertas de la Llave de Plata, escrita en colaboración con E Hoffman Price.
[2] La Llave de Plata (1926).
[3] Estas dos historias pertenecen más bien a la etapa de los relatos macabros.



[1] El horror sobrenatural en la literatura (1927)

lunes, 6 de julio de 2009

¿Y ahora qué sigue?

El voto nulo fracasó miserablemente. Después de tanta alharaca, logró menos del 7% de los votos. Ni un solo partido perdió su registro. El PRD sigue negándose a aceptar que está por los suelos y por lo visto no tienen planes para reestructurarse y volver a ganarse la simpatía de las izquierdas mexicanas. El PRI está listo para gobernar como si fuera la única fuerza en el país. Y yo que tenía dos esperanzas en el voto nulo:



UNO.- Que los partidos políticos, al ver que mucha gente anulaba sus votos, se esforzara a partir de ahora para ganar a esos votantes inconformes en las próximas elecciones.



DOS.- Que cada persona, al ver que hay muchos inconformes como ellos, empezara a organizarse para genera un cambio.



Difícilmente el cambio provendrá por alguno de estos dos caminos después de que tan poquita gente anuló su voto. Pero bueno, uno tiene que seguirle como se pueda, así que, como me comprometí, a partir de ahora estaré vigilante de mis representantes en el legislativo. Ustedes pueden hacerlo aquí:





Y también, muy importante: HACER TODO LO POSIBLE PARA QUE EL PRI NO REGRESE A LOS PINOS. Es inconcebible que el PRI siga existiendo después de todo lo que hizo, pero sería una barbaridad que regresara a la presidencia en 2012. Por ello, empezaré de una vez esta campaña:




Y luego, a pensar en cosas más bonitas de la vida.

viernes, 3 de julio de 2009

Cinepopólis 2 o Alegoría del gobierno populista



Esta entrada es secuela de esta otra. Pues resulta que hace unas semanas me fui a ver Wolverine a una conocida cadena de salas de cine. Casi empezando la película, se desfasó el sonido y los diálogos se escuchaban segundos antes de lo que debían. La gente se quedó ahí sentadota, como siempre, y como siempre salí yo a mentarle la madre al tipito del cine, el cual me dijo que en unos minutos se arreglaría el poblema.


Y se arregló, pero minutos después se volvió a desfasar, y ahora los diálogos sonaban segundos después de lo que deberían. Y por momentos el sonido se fue por completo. Como siempre, la gente se quedó ahí sentadota sin hacer nada y chorreando sus babas y pensando "ni modos, así están las cosas". Pues me salí otra vez echando chispas para hablar con tipín encargado y me dijo:

-Ay es que así vino la película


-¡¿Cómo que así vino la película?!


-Pos sí, así vino.


-¡¿Y así la han estado proyectando todos los días desde que se estrenó?!


-Pos sí.


-¡No puede ser! ¡Ya deberían haberla cambiado en cuanto notaron que no estaba buena! ¿Cómo la siguen exhibiendo cuando saben que no está bien?


-Pues sí, tienes razón, yo estoy de acuerdo contigo. Pero mira, si quieres te regalo algo de la dulcería.


No podía creer lo que estaba oyendo, y sólo me di la vuelta y volví a entrar a la sala del cine, justo a tiempo para ver a Hugh Jackman en pelotas... Y por supuesto, el público, seguía muy conforme con la mala calidad del servicio que le daban.


El cine es muy caro hoy en día, mucho más de lo que debería. Y si aparte de altos costos nos dan un mal servicio, no es de extrañar que la gente se vuelva hacia la piratería. ¿Y qué es eso de que "así vino la película"? Si un vendedor recibe un producto en mal estado, digamos, un salchichón podrido, no se pone a venderlo y le dice a sus clientes "Ay, es que así vino". Y yo no quería dulcería gratis, quería ver la película. No me jodan. Me cae que si no es porque no hay de otra, no regresaba yo Cinepopólis.




Pero en fin, este asunto del cine me hizo pensar en este país. Aquí uno, que a diferencia del resto no se queda babeando sobre sí mismo, va con el gobernante y le dice:


-Oiga, su sus políticas no sirven para combatir la pobreza. Mi familia tiene hambre.


-Ay, pos ni modos, así está la cosa. No la voy a solucionar, pero toma una bolsa de arroz.


Y ejemplos proverbiales los podemos encontrar en el gobierno (priista, obveeeeo) de Bombón Ortega, que siempre está escuchando las peticiones de la gente, a través de medios como su programa de radio. Y la gente, que no ha de entender bien para qué coño sirve un gobernador, le dice cosas como:


-Se murieron mis gallinitas.


-Mi vecino me robó las piedras de mi albarrada.


-Mi nuera no me deja ver a mis nietos.


-No tengo cómo llevar a mi hijo inválido a la clínica de rehabilitación.


(Todos los ejemplos son reales)


Y como Bombón casi ni es populista les dice que les va a solucionar a todos sus problemas. A la del hijo "con capacidades diferentes" le regaló una moto. O sea, no busca solucionar las condiciones que provocan la pobreza de la gente, o que la gente de escasos recursos pueda acceder a los servicios que requiere, sino que "regala cosas de la dulcería", para que los pocos que se quejan no hagan mucho alboroto. Y para ellos, un buen político no es el que da el servicio que se supone debe de dar, sino el que regala cosas de la dulcería.


Habría que explicarle a la gente cómo funciona la política, la democracia representativa, la división de poderes, etcétera. Pero temo que, como las hijas de Cleto, nos respondan después de una elaborada exposición: "¿Y eso cómo va a poner carne de perro en mi plato?"


jueves, 2 de julio de 2009

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